Publicidad y propaganda


La publicidad y la propaganda tienen en común que ambas buscan presentar, promover y divulgar un mensaje con respecto al cual pretenden ser persuasivas, producir una reacción o modificar una conducta.

No obstante, publicidad y propaganda se diferencian en el objetivo con que cada una comunica su mensaje.

La publicidad tiene fines comerciales, busca promover productos y servicios con el objetivo de atraer a potenciales clientes o compradores y moverlos a adquirir aquello que determinada marca vende u ofrece.

Se vale de distintos métodos y canales para divulgar sus anuncios. Por lo general, intenta crear anuncios llamativos para impactar al público, y utiliza los medios de comunicación, tanto digitales como tradicionales, entre otras estrategias de promoción.

La propaganda, en cambio, no tiene fines comerciales. Su mensaje busca promover, fundamentalmente, campañas de corte ideológico, político, doctrinario, religioso, educativo, de concientización, etc., que generen un impacto en el público y modifiquen su conducta u opinión en relación con determinado tema. Su finalidad real es atraer adeptos y seguidores para una causa, doctrina, creencia u opinión.

Las propagandas pueden tratar, por ejemplo, sobre educación sexual, ambiental, de concientización contra el consumo de drogas, alcohol o tabaco; pueden ser contra la discriminación racial, étnica o sexual; pueden ser campañas de tipo político, etc.

Por eso, aunque en ocasiones publicidad y propaganda sean términos usados comúnmente como sinónimos, en realidad no lo son con exactitud, y conviene diferenciarlos, especialmente en contextos en que es necesario tener un lenguaje preciso o especializado.