Sarcasmo e ironía


La ironía y el sarcasmo se diferencian fundamentalmente en la intención. Mientras que una ironía consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice, un sarcasmo no es más que un comentario o burla punzante o hiriente. Pese a que son confundidos muchas veces, no son sinónimos exactos.

Ironía es dar a entender lo opuesto a lo que se dice o se piensa. Es muy usada en el humor cuando se quiere manifestar o criticar algo, pero sin hacerlo de forma explícita, sino insinuándolo de manera indirecta. Es también considerada una figura retórica.

Podemos detectar la ironía por cierto tono de voz, cierta postura o énfasis en las palabras o en los gestos mediante los cuales se busca manifestar la verdadera intención de aquello que, en realidad, se quiere expresar.  

Por ejemplo, ironía es comentar alegremente que el día está magnífico cuando se ha desatado una tormenta, o que hemos quedado insatisfechos con la comida cuando en realidad no hemos dejado nada en el plato.

El sarcasmo, en cambio, es un comentario o burla mordaz, ofensiva, áspera que se dirige a otra persona. El sarcasmo, por lo general, es malintencionado o lleva la intención de herir, ofender o humillar a la otra persona. En este sentido, el sarcasmo es un tipo de ironía, pero no una ironía en sí.

Por ejemplo, sarcasmo sería recordarle a un amigo con el cabello largo que los peluqueros también comen, o elogiar la casa de alguien para, a continuación, preguntar desde hace cuánto trabaja allí, dando a entender que forma parte del personal de servicio.