Tipos de té


Isbel Delgado
Isbel Delgado
Licenciada en Comunicación Social

Existen 6 tipos de té: blanco, verde, amarillo, Oolong y Pu-erh. Las diferencias entre cada uno tienen que ver con los métodos de manufactura a los que son sometidas sus hojas, pero todos provienen de la misma planta: la Camellia sinensis.

Camellia sinensis es el nombre científico del árbol de té, un arbusto perenne que puede crecer en regiones tropicales o subtropicales y que en estado silvestre puede alcanzar los 15 metros de altura. Sin embargo, para efectos de cultivo y cosecha, se poda hasta alcanzar los 1,5 metros.

El árbol de té proviene de China, donde se cultiva desde hace 5000 años y donde comenzó a considerarse una bebida de consumo exclusivo de los emperadores. Muchos siglos después, su consumo y cultivo no solo se extendió al resto del mundo, sino que permeó a distintos estratos de la sociedad.

Aunque existe cierta confusión con respecto a los tipos de té que existen, la realidad es que solo lo que proviene de la planta Camellia sinensis puede ser denominado té.

El resto de bebidas creadas a partir la infusión de hojas, flores o frutas con agua caliente son, en realidad, infusiones.

Vea también Té e infusión

Procesado de los tipos de té

En términos generales, el té pasa por una serie de procesos que van a depender del tipo que se desee obtener. Los principales son:

  • Marchitado: se provoca un proceso de de deshidratación para que la hoja se vuelva más maleable, pero además, se generan cambios internos, como un aumento en la concentración de cafeína y una degradación de la clorofila, lo que disminuye el aroma a pasto.
  • Enrulado primario: las hojas se enrollan para romper su estructura interna y facilitar la oxidación. Este proceso puede ser manual o con una máquina enruladora.
  • Oxidación: las hojas son expuestas a la acción del oxígeno para provocar la reacción de una enzima llamada polifenol oxidasa y de los antioxidantes presentes en el té. Esto da como resultado un proceso de pardeamiento u oscurecimiento de las hojas, que se detendrá según el tipo de té que se desee obtener.
  • Fijación: la oxidación se detiene con calor, en algunos casos sometiendo las hojas a aire caliente a 100 grados.
  • Secado: las hebras se exponen a temperatura ambiente. En el té negro, el secado se hace con la fijación.
  • Fermentación: un paso que solo se lleva a cabo con el Pu-erh, y consiste en una activación de levaduras y bacterias que, dependiendo del tipo de té, puede durar un par desde días hasta años.

Tipos de té

Camellia sinensis

Té blanco

Se elabora a partir de brotes tiernos de Camellia sinensis. Estos brotes están recubiertos por una fina capa de vellos blanquecinos plateados, de allí el nombre de este tipo de té. Es el tipo de té menos procesado, ya que los brotes solo pasan por un breve proceso de marchitado y secado.

Aunque se cultiva té blanco en varias partes del mundo, las variedades más apreciadas son de China, como el Silver Needles (aguja de plata) y el Pai Mutan o Bai Mudan.

Té verde

Junto con el té negro, es el tipo de té más conocido en el mundo. China y Japón son los principales productores.

El té verde pasa por un proceso de marchitado, fijación y secado. En este caso, se evita la oxidación, lo que permite que conserve su color verde característico.

Sin embargo, es normal que ocurra un pardeamiento leve en algunas variedades chinas, en las que la oxidación se realiza en un wok especial y se saltean levemente sobre un fogón.

Dragonwell es una de las variedades chinas más populares en el mercado y de mejor calidad.

Cuando el té verde es pulverizado, se llama matcha.

Té amarillo

Su proceso de manufactura es parecido al del té verde. Después de la fijación, el té se agrupa en lotes y se almacena en un ambiente húmedo para estimular la oxidación de la clorofila, lo que le da a las hojas un tono amarillento. Cuando se alcanza el color deseado, se detiene el proceso con el secado.

Sin embargo, se trata de un té poco conocido en el mercado, ya que el proceso de cosecha y producción es artesanal, lo cual lo convierte en un producto de alto precio.

Algunas variedades de té amarillo son el Huang Tang, elaborado en la provincia china de Zhejiang y el Meng Ding Huangyan, de la provincia de Sichuan.

Té Oolong

Este tipo de té, cuyo nombre significa "dragón negro" en chino, tiene un complejo proceso de producción que implica el enrollado de las hojas y largas jornadas de marchitado.

Después del marchitado, viene la oxidación, que se realiza en dos fases: en frio, dejando las hojas en cestas de bambú que pasaran 24 horas en un refrigerador, y luego a temperatura ambiente. La fijación se realiza en wok, con el método de los tés verdes chinos.

Las hojas de Oolong se caracterizan por su enrulado. Al terminar de enrollar las hojas, se amasan en máquinas para proceder a desenrollarlas e iniciar un nuevo ciclo de enrulado, amasado y desenrollado.

Cuando se determina que se ha llegado al punto de enrulado ideal para esa variedad de té, las hojas se inspeccionan y se dejan secar al aire libre.

Este tipo de té también es conocido como "té azul", sin embargo, la denominación es incorrecta, ya que ni las hebras ni el color de la infusión presentan tonalidades de este tipo.

China y Taiwán son dos de los productores de Oolong más prestigiosos del mundo. Las variedades más populares son Da Hong Pao, Ti Kuan Ying (ambos de China) y el Don Fang Mei Ren, un Oolong taiwanés que se caracteriza porque sus hojas han sido mordidas por una especie de saltamonte que inicia un proceso de oxidación natural en el té.

Té negro

Junto con el te verde, es el tipo de té más conocido en el mundo. Su proceso de manufactura implica el marchitado, enrulado y oxidación. Cuando el tea master de la fábrica decide que las hojas han llegado al tono pardo u oscuro deseado, se detiene la oxidación.

Las variedades más populares de té negro son Darjeeling (India) e English Breakfast (mezcla de tés negros de Sri Lanka e India).

Té Pu-erh

Solo se llama Pu-erh a un tipo de té que se cultiva y produce en la región del mismo nombre, ubicada en la provincia de Yunnan, en China.

Las hojas pasan por un proceso de marchitado y fijación similar al del té verde. Luego viene el enrulado de las hojas y un secado a temperatura ambiente para terminar con un proceso que es exclusivo de este tipo de té: la fermentación.

En este proceso, lo que se busca es la activación de ciertas bacterias que le dan a este té notas muy características. La fermentación puede durar algunos días, que es usual para las presentaciones más comerciales (Pu-erh cocido), mientras que otras fermentaciones pueden durar meses o años (Pu-erh crudo).

Aquí, al igual que en el mundo del vino, mientras más prolongado sea su añejamiento del Pu-erh, mayor será su valor.

Isbel Delgado
Isbel Delgado
Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Central de Venezuela (2006), con posgrado en Periodismo Digital de la Universidad Monteávila (2012).