Colonialismo e imperialismo


Colonialismo e imperialismo son dos sistemas de dominación o influencia política, militar, económica y cultural que, si bien no son iguales, comparten algunas características.

Archivo de Biblioteca Estatal de Queensland, Australia
Foto: Ciudad del Cabo, Sudáfrica (1905). Archivo de Biblioteca Estatal de Queensland, Australia.

En ambos sistemas, por ejemplo, se ejerce control o dominio sobre naciones o territorios ajenos o remotos al de la propia potencia, y, en ambos también, las potencias obtienen beneficios económicos, políticos y militares de esta situación de sujeción. Pero, ¿cómo actúa cada uno?

¿Qué es el colonialismo?

El colonialismo, que es un sistema de dominación política y militar en el cual una potencia, para los efectos denominada metrópoli, ejerce un control formal y directo sobre otros territorios, llamados colonias.

En el colonialismo, la dominación de la población local o indígena ocurre siempre por la imposición de la fuerza, lo cual, a veces, puede acarrear graves consecuencias, como la masacre de la población que se oponga e, incluso, la destrucción del patrimonio cultural de un pueblo o nación como, por ejemplo, el genocidio.

De esta manera, los territorios coloniales quedan sujetos a un régimen de dependencia política, económica y militar, y no gozan de libertades ni de derecho de autodeterminación.

Mientras tanto, sus recursos económicos son explotados indiscriminadamente por la potencia, y la población local se haya sometida militar, política y culturalmente, al punto de que, en ocasiones, incluso le es impuesta otra lengua y otra religión, además de las leyes y las instituciones de la potencia.

Un ejemplo histórico de colonialismo fue el practicado por España o Portugal, en América.

¿Qué es el imperialismo?

El imperialismo, por su lado, es un régimen de control político en el cual una potencia extiende su influencia sobre otros pueblos o Estados, bien por medio de la fuerza (militarmente), bien a través de la influencia económica, cultural o política.

Las razones que mueven a las potencias imperiales a controlar otros Estados, naciones o territorios son diversas: explotación de los recursos económicos, subordinación cultural, ocupación estratégica de plazas militares, poblamiento de territorios deshabitados, etc.

En el imperialismo se producen dinámicas sociales y políticas de desigualdad: una nación se impone a otra con el objetivo de ejercer directa o indirectamente sobre ésta el control político y administrar sus recursos económicos, justificando esto en una supuesta superioridad racial o cultural.

Modernamente, el imperialismo se entiende más bien como el proceso de expansión de una potencia económica con el objeto de obtener materias primas y mano de obra barata, así como mercado para sus exportaciones.

Ejemplos históricos de potencias imperialistas lo constituyen Roma, Grecia, Egipto o la Gran Bretaña.

Diferencias entre colonialismo e imperialismo

Si bien es claro que las similitudes entre ambos sistemas son múltiples, es también importante señalar que colonialismo e imperialismo se diferencian en que mientras el primero es ejercido de manera formal y directa por la potencia, el segundo puede valerse, además de los mecanismos anteriormente mencionados, de otros métodos de control y dominación política, económica o militar, no necesariamente formales y directos, que de igual modo vienen a cuartar o limitar la soberanía, la independencia y la libertad de las naciones subordinadas a su poder.

Así, todo colonialismo es una forma de imperialismo, mientras que no todo imperialismo es, en rigor, colonialismo, puesto que el colonialismo es, apenas, una de las facetas que puede asumir el imperialismo.